España no es un país para Branders. Así sería el título de la película de nuestra disciplina si a alguien se le pasara por la cabeza rodarla.

A veces, a pesar de que intentemos hacer del branding algo a la altura de lo que ocurre en otros países de nuestro continente, e intentemos educar a clientes y audiencias para que comprendan el rol de la Marca en nuestro entorno, a veces, es como querer congelar el infierno. Imposible.

Un país en el que no existe una formación apropiada para hablar de Marca en los términos actuales. Un país en el que las organizaciones no integran la Marca, ni su funcionamiento, en sus estructuras de forma vertical. Un país donde existen más departamentos de marketing y comunicación, que Marca. Un país en el que las grandes compañías no tienen comité de marca pero sí de comunicación. Un país en el que los branders no pueden estar colegiados en ninguna parte. Un país que no tiene marca. Un país en el que esto del branding, no funciona como debería.

No nos hemos levantado con el pie izquierdo, pero sí con el ánimo de hacer una crítica profunda a nuestra realidad y quizás así entendamos por qué España, entre otras muchas cosas, no podrá ser más competitiva, jamás, que otros países de su entorno.

Aunque no todo son sombras en las tinieblas, encontramos nuevas generaciones extremadamente concienciadas del papel de la marca y el rol que deben tener en las compañías. Encontramos profesionales que luchan a diario con sus organizaciones para que la Marca sea lo que tiene que ser. Encontramos a pequeñas empresas que mañana quieren ser grandes que creen en el poder de sus marcas, y eso es luz, luz en la oscuridad.

Algunos de los deberes que tenemos como compañías, profesionales, educadores, y disciplina, es la de seguir trabajando en la misma dirección que estos años e intentar:

1.
Disponer de Equipos Profesionalizados
Una cosa es ser profesional y otra profesionalizado. Es decir, existen grandes profesionales en los equipos destinados a gestionar marcas, pero la mayoría no han sido formados específicamente en ello, ni disponen de los recursos asignados para invertir en ello. La importancia de la marca y cómo funciona el branding hoy, es algo que, a veces, queda lejos.

2.
La Marca sin Marca.
El mayor reflejo de este primer punto es que las grandes compañías disponen de departamentos de comunicación, publicidad, marketing, identidad corporativa, RSC o Relaciones Institucionales. Pero pocas, muy pocas, disponen de un Departamento de Marca definido como tal y eso es un problema estructural para hacer de la marca algo poderoso dentro de una compañía.

3.
Confianza 
En raras ocasiones vamos a un médico y le discutimos el diagnóstico, o no le hacemos caso. Lo mismo pasa con un abogado, un mecánico. Se contratan servicios de consultoría profesional de marca, para acabar resolviendo los ejercicios con la opinión del Presidente, CEO, Consejero, o algo parecido que pudo valorar un resumen mínimo del proceso en 30 minutos entre reunión y reunión, eso ayuda poco a que lo que se plantea salga como debe salir.

4.
Si no formamos, no avanzamos
Y ahora nos toca mirarnos el ombligo. La falta de un método de medición de nuestro trabajo y el reflejo en resultados es uno de los grandes retos que hacen que esta disciplina no tenga todavía el estatus que se merece. La falta de unidad en el sector y de movimientos notables que se dispongan a educar, formar y explicar las buenas prácticas de la disciplina, permite que cada cual explique un cuento distinto aumentando el ruido y la confusión.

El día, que las organizaciones den el peso necesario a sus departamentos de Marca. El día que los profesionales puedan tener acceso a formaciones adecuadas. El día que todos entiendan de una forma inequívoca qué es el Branding, y no obtengas respuestas como los ‘colores de una marca’, ese día, España será un país más competitivo. 

Por suerte, tenemos una generación de jóvenes promesas, startups, pymes y emprendedores, que ven esta disciplina el trampolín necesario para hacer frente a algunos de los gigantes que pueblan nuestro entorno.  Ven la Marca y entienden el branding como lo qué es, un activo estratégico que nos permite trasformar una compañía en algo más competitivo, relevante y con valor.

Desde aquí, vemos el avance del sector y las compañías casi a diario, y cualquiera que trabaje en esto, cliente o consultor, lo sabe. Se avanza, y se llegará al destino.

Mientras tanto, si quieres trabajar en una disciplina apasionante, el branding es tu sitio, si quieres que tus clientes sigan tus consejos, mejor ser frutero.. todos saben más de Marca, que de Melones.

En fin, ánimo!



La monotonía, el hecho de ser previsibles, el factor de lo esperado, la sensación de poca novedad, el no ser capaces de generar inquietud, es quizás una de las razones que acaban con nuestras relaciones personales.

Profesionales, sentimentales o simplemente afectivas. Todos queremos ese trabajo que nos emociona, esa pareja que nos mantiene expectantes y esos amigos que nos divierten, sorprenden. 

Todos queremos sentirnos seguros, pero no morir de aburrimiento por el camino. Y si algo se convierte en esperado, eso se convierte en predecible y ese predecible se convierte en desinterés.

Esto es válido para personas y marcas. Y aquí uno de los nuevos cambios en el branding moderno.

Fruto de la nueva realidad omnicanal, la hiperconectividad de nuestros consumidores, el carácter social, el acceso a cualquier tipo de información, el ser capaces de vivir una experiencia física y digital al mismo tiempo, en el mismo lugar, hacen que las expectativas de nuestras audiencias y la respuesta de nuestras marcas, hayan cambiado.

Hacen que hoy tengamos un entorno muy dinámico, en el que fluyen cosas nuevas constantemente que invaden nuestro mundo y que compartimos con los demás. La innovación, la capacidad de transformación y la flexibilidad de las marcas está cogiendo velocidades nunca vistas.

La reacción a una realidad a través de un ‘meme’, la adaptabilidad de un contenido en un nuevo canal, el ofrecer algo de interés allí dónde esté tu audiencia, es algo que se ha convertido en un básico para seguir estando presente en la vida de nuestros consumidores.

Esto empieza a chocar frontalmente con una creencia, de la que hemos hablado mucho en Branzai y sólo hace un par de años, que dice que las Marcas deben ser Coherentes y Consistentes en lo que hacen, para construir un significado poderoso a través de todos sus puntos de contacto. 

Una forma tradicional de construcción de Marca que presupone que ser Consistente, hacer las cosas de la misma forma en todos los puntos de contacto, aplicar tu identidad visual, verbal y actitudinal en todos ellos, te ayuda a construir un significado y una identidad única.

El problema llega HOY. ¿Qué pasa cuando ser consistente es ser predecible? ¿Qué pasa cuando ser consistente no conecta con tus audiencias? ¿Qué pasa cuando ser consistente te hace perderte entre el ruido de otras cosas?Hoy las marcas tienen el reto de dejar de ser Consistentes, para ser Relevantes. 

Es decir, tienen que empezar a pensar cómo pueden conectar de forma única con sus audiencias en cada punto de contacto, para seguir siendo una opción a valorar, mirar u observar. ¿Cómo podemos ser relevantes allí donde miren nuestros consumidores sin perder nuestro significado?

Desde luego la Consistencia, no es el camino. De hecho, cada día vemos como las marcas intentan adaptar tanto su identidad, su tono y sus comportamientos a cada uno de los canales, y puntos de contacto para encontrar, dentro de su significado, la mejor forma de expresarlo en cada una de esas realidades.

Como personas, podemos ser serios y responsables, y ello no implica que en el trabajo, con los amigos, en una fiesta, o en una boda, seamos el mismo tipo de ‘serios y responsables’. Estamos seguros que ese ‘serio y responsable’ tendrá sus matices en función del entorno en el que os encontréis. Serio en el trabajo implicará una forma de vestir y actuar, que será distinta con vuestros amigos, o en una fiesta, pero eso no quitará que sigáis siendo serios.

Por lo que el factor que entra en juego para intentar unificar lo que hacemos, con hacerlo de forma relevante, y no perder nuestra marca por el camino en un mar de significados contrapuestos es la Coherencia.

Ser Coherentes de forma Relevante en todos los canales, actividades y expresiones de nuestra marca, nos ayudara a construir en una misma dirección y seguir siendo una opción destacada entre la multitud.

Por lo tanto, en una realidad en la que nuestros consumidores sólo prestan atención a aquello que destaca del ruido, tenemos que aprender a ser Relevantes y perder el miedo a dejar de ser Consistente.

No importa si siempre llevas tu traje azul para que te reconozcan, si ese traje azul deja de tener interés para quienes te tienen que mirar. Serás invisible.

En fin, el mundo cambia, tu marca también.


Dicen que cuando circulamos a más de 80km/h empezamos a experimentar lo que se conoce como visión de túnel. Ese fenómeno que reduce nuestro campo de visión lateral y aumenta nuestro ámbito de incertidumbre. Pues imaginad que debe sentirse al pilotar un F1 a 350 km/h.

La visión de túnel, que impide ver lo que nos rodea, no solo se sufre por las altas velocidades a las que nos movemos. 

Ese fenómeno que nos impide centrar nuestra atención en lo que nos rodea, también se produce cuando estamos sometidos a una sobreinformación en nuestro entorno. Cuando nos invade un exceso de información, tendemos a desconectar nuestra capacidad de atención, desechando más del 80% de los estímulos que recibimos y nos centramos en lo importante. Otro efecto túnel.

Tendemos a pensar que este fenómeno, el de la sobreinformación, el sobreimpacto, que producen las marcas en nuestras audiencias es el fenómeno túnel más peligroso para nuestra marca, pero en realidad el más peligroso es el que se nos genera a nosotros, a los gestores de marca.

Como un piloto de F1 que circula a 300km/h pendiente de lo que tiene justo delante, y sin prestar atención a las gradas, las pancartas y lo que sucede lejos de su radio de  visión, mermada por la velocidad y la sobreinformación, un gestor de marca se encuentra circulando a la misma velocidad entre millones de retos que le impiden desenfocar su visión.

El efecto visión túnel de un gestor de marca, se produce cuando pierde la perspectiva de su entorno más allá de su categoría, su mercado, su marca y su realidad. Un efecto que impide ver más allá, adquirir aire fresco y salir del punto de realidad en el que se encuentra.

No son pocas las ocasiones en las que desde consultoría, encontramos gestores mimetizados con la marca, absorbidos por los datos y los cientos de experiencias que han sufrido con la misma, que les resulta tremendamente complicado explorar fuera de esos campos. Lo que limita extraordinariamente el futuro, la elasticidad y la supervivencia de la marca a largo plazo.

 ‘eso en esta categoría no funciona’, ‘ya lo probamos hace unos años’, ‘no, nuestros consumidores no quieren eso’, ‘eso es implanteable’, ‘ya sabemos lo que hace nuestra competencia’, ‘eso no funciona con esta marca’, ‘ahora no es el foco’

Evitar caer en la visión de túnel para una Marca, es evitar perder las oportunidades que suceden en nuestro alrededor.

Algunos consejos para evitar el túnel:

Más es Más
Contar con colaboradores externos y escuchar las opiniones objetivas. A veces desde fuera, tanto de la marca, como del negocio, todo se ve diferente. Sin frenos, sin prejuicios, sin filtro, nos ayuda a  ver algo que nosotros no somos capaces de articular. Escuchar esto de forma positiva y darte cuenta que son visiones complementarias a la del gestor, es un punto de aprendizaje.

Plus Ultra
El mundo no acaba en tu categoría. Ver qué hacen otras categorías paralelas o análogas, cómo se desarrollan otras marcas y productos, qué están haciendo los demás, más allá de tu panel Nielsen, es positivo para entender qué puede aportarle a tu marca.

Tu Marca no lo es todo
No lo sabes todo. Es cierto que sabes más que nadie sobre tu marca, pero eso no es saberlo todo. Todo, es aquello que puede hacer tu marca y cualquier otra marca. Estar atento y dispuesto a escuchar nuevas formas de enfocar algo que ves cada día, te puede ayudar a cambiar tu ángulo de visión.

Escucha activa
Recuerda, todos somos consumidores. Tú, tus padres, tus amigos, tus colaboradores. Consumidores que no tienen tanta información como tú, por lo tanto su opinión suele ser más valiosa porque responden a una realidad mayor que la tuya.

Aléjate
Tomar distancia cada cierto tiempo, te pude ayudar a  ver las cosas con perspectiva. El sentido común, la reflexión y la mente abierta, son siempre los mejores consejeros para evitar una  ceguera temporal.

Como todo en la vida, a veces hay que reducir la velocidad de lo que hacemos e incluir otras visiones para acabar de entender lo que tenemos delante.

En fin, ver y vencerás.


Imposible, inviable, así no, no puede ser, ni pensarlo, jamás, es muy difícil, no hay forma, ni me lo planteo, esto es así, no va a cambiar, queda muy lejos. Palabras que jamás pronunciaron los hombres y mujeres que cambiaron y cambiarán la historia de nuestra humanidad.

Pero palabras que nos cansamos de escuchar en nuestro día a día cuando retas a alguien a ser mejor. La negativa, el no, es el mayor freno para el avance cualquier persona, empresa o sociedad, es el abismo que separa los que quieren de los que pueden, el puente roto entre una posibilidad y un hecho. Una sola palabra de dos letras que es capaz de cambiar una vida, un mundo, un futuro: NO.

Siempre se ha dicho que el mundo es para los valientes, pero realmente el mundo es para los que creen en lo que quieren. Y eso es tan válido para cada uno de nosotros, como para las marcas con las que trabajamos.

El NO es quizás uno de los mayores frenos de una marca y sus gestores, es quizás una de las mayores limitaciones de una compañía.

Hasta ahora siempre se ha hablado de la necesidad de poder construir marcas competitivas capaces de generar valor y preferencia en sus audiencias de forma diferencial, para impactar positivamente en su negocio. Siempre hemos hablado de la necesidad de tener marcas a la altura de sus negocios, capaces de capitalizar el valor y transformarlo en algo que conecte con las necesidades, motivaciones y deseos de nuestros consumidores.

Pero pocas veces se ha hablado de poner el negocio a la altura de la marca. Sí, el negocio a la altura de su marca.

No son pocas las ocasiones en las que nos encontramos que la marca tiene un gran potencial de desarrollo en un mercado, capaz de transformarlo, de revolucionarlo, de construir nuevas percepciones y significados que ofrecen nuevas ventajas competitivas que le permiten liderarlo, pero en ocasiones, en muchas ocasiones, la compañía no está preparada para abordarlo porque su negocio no está a la altura.

Es lo peor que le puede pasar a una marca, tener la posibilidad de liderar y transformar, y que la compañía no sea capaz de acompañarla en el proceso. Que no sea capaz de reinventar su negocio, de emprender el cambio y de abordar las oportunidades.

Pocas compañías pueden pretender liderar un mercado a través de su marca sin hacer algo más que lo que hace el resto, sin hacer algo diferente de lo que hacen los demás. Porque sino la marca sólo puede funcionar en un plano plástico, es decir en la transformación de los significados pero no de la capacidad de respuesta, ni en el núcleo de la propuesta de valor.

Y esto pasa por el simple ejercicio de evitar el NO. Evitar el inmovilismo y el miedo al cambio. De retar a los sistemas, a los procesos, a cómo venimos haciendo las cosas para mirar hacia fuera y ver que quizás, en otras categorías, en otros mercados, ya hay alguien haciendo algo parecido a lo que planteas hacer, y como verás no es imposible, es simple cuestión de voluntad.

No pidamos a las marcas que transformen nuestra realidad, si nosotros no estamos dispuestos a transformar la nuestra.

A la marca no se le puede pedir todo, de hecho no se le puede pedir nada que su negocio, su producto o su servicio no sea capaz de dar. Porque la marca es el reflejo de lo que hacemos, transformándolo de forma competitiva.

Una gran marca no es solo aquella que está a la altura de su negocio, sino la que tiene un negocio a la altura de su marca. No puedes tener una gran marca, si no tienes un gran negocio.

En fin, el NO no es una respuesta.



¿Qué es Ilunion?, si habéis escuchado esta pregunta últimamente, ya tenemos la respuesta. Ayer se presentaba de forma oficial la nueva marca de la ONCE.

Ilunion es la nueva apuesta de la ONCE para aglutinar en una misma dirección y capitalizar el valor social de todas sus empresas que hoy operaban a través de Fundosa y Ceosa. Sí, empresas. Quien pensara que la ONCE sólo era juego y fundación, hoy descubrirá que son más cosas.

De hecho la ONCE es un gran motor de empleo para aquellas personas discapacitadas que pueden ofrecer un valor a la sociedad y al tejido empresarial español.



Desde consultoría, sanidad, turismo, hostelería, limpieza, lavandería, ingeniería, etc.. son algunos de los sectores en los que operan sus empresas.

Hasta hoy bajo una arquitectura multimarca que dispersaba tanto los esfuerzos de gestión como de comunicación, haciendo casi imposible la capitalización de un valor en una sola dirección. Un valor social que aporta diferenciación en un mercado cada día más responsable e integrador.

Empresas como Alentis, Confortel, ServiMedia, Viajes 2000, etc, hoy tienen un nuevo paraguas: Ilunion.

La fusión de la ilusión y la unión de las personas, nace Ilunion, de la mano de Morillas, que hereda la suma de las identidades visuales de sus predecesoras Fundosa y Ceosa.



Bajo la propuesta de valor ‘Tu ilusión funciona’, se construye un nuevo escenario en el que las personas discapacitadas muestran el aporte funcional y emocional a las empresas en las que operan. (ver vídeo)

Un nuevo portfolio de servicios bajo la Marca Ilunion, que contará con descriptores de actividad para simplificar la arquitectura de marca, y por lo que podemos ver dejará algunas marcas independientes por cuestiones de competitividad. Eso sí, con el endoso de la ONCE y Fundación ONCE.






Algo que sin duda ayudará a la ONCE a salir del imaginario 'juego' y al nuevo Ilunion a ganar el imaginario Resposabilidad Social, que ya tenía pero no capitalizaba.

Si que es cierto que echamos de menos algo de lenguaje visual más allá de la abstracción del símbolo, como un estilo fotográfico, o ilustrativo, o recursos más flexibles, que veamos aplicadas en todas las ramas de la arquitectura, pero entendemos el ámbito y la dificultad de unir a más de 20 empresas bajo un mismo paraguas.

Un ejercicio correcto, pero algo corto teniendo en cuenta la importancia de la marca, la capacidad de expresión y puntos de contacto a los que se expone, y el largo recorrido que le queda. 

Una nueva marca, un nuevo horizonte y un nuevo reto.

En fin, a ver, a ver.


Juntos, cerca, contigo, a tu lado, comprometidos, somos uno, un mismo camino, el futuro, acompañamos, cuidamos, protegemos, creemos.

Si dos personas quieren iniciar una relación a largo plazo, estamos seguros que muchas de estas palabras formarán parte de su vocabulario. 

Un refuerzo emocional que marca una actitud de compromiso y reto compartido, que abrirá nuevos horizontes y nuevas experiencias.

Lo mismo que nos pasa a las personas, parece que les pasa a la marcas. ¿Cuántas de estas palabras no nos ha dedicado una marca?

¿Creemos en ti? ¿Juntos más lejos? ¿A tu lado? ¿Tu futuro nuestro compromiso? ¿Somos más? ¿Caminando contigo?

Muchas son las marcas que buscan esa conexión emocional de compromiso con nosotros, pero muchas son las que se quedan en un compromiso verbal. Como bien nos pasa con las personas, una cosa es iniciar un camino en base a una promesa y otra es recorrerlo. Ya sabemos que de palabras no vive el hombre.

Hechos. Esa es la base de cualquier relación. Lo que conocemos como Capacidad de Respuesta. La capacidad de cualquier marca de responder con hechos lo que nos propone. Y si esa propuesta supone un planteamiento de largo recorrido, como ‘una vida juntos’, tiene un reto titánico, para demostrar qué significa esto.

Muy agotados de ver discursos gratuitos y vacíos que las marcas adquieren de forma tendenciosa para posicionarse cerca de sus audiencias. Resultados emotivos, efectistas y campañas excelentes de publicidad y comunicación, que suelen quedar descolgadas de la propuesta de valor de marca.

Porque la pregunta al día siguiente es ¿Y ahora qué?.

Acabamos de ver la nueva campaña corporativa de comunicación de Endesa, ‘Creemos en la energía de este país’. (ver Vídeo)

Sin duda una gran historia dónde, seguro, la mayoría de españoles se ve reflejado en ella. Una campaña de orgullo nacional y espoleta de valor para la Marca España. Una campaña que estarían encantados de firmar desde los partidos políticos de este país, como cualquiera de las marcas nacionales más conocidas.

Pero esto no es noticia. Lo singular de esta campaña es que responde a una nueva estrategia de marca en la que Endesa ha decidido deshacerse de sus inversiones en el extranjero (América Latina) y centrarse 100% en nuestro país.

Aumentando en 2.500 millones de Euros las inversiones que va a realizar la compañía en suelo español. Un golpe de efecto para el resto de competencia que está apostando fuertemente por el crecimiento internacional, llevando compañías nacionales más allá.

Una apuesta valiente, que justifica el mensaje lanzado por la marca y que sirve de paraguas para el camino que ha emprendido: ‘Creemos en la energía de este país’

Pero… ¿Y ahora qué?

Es decir, y ahora qué. Cómo se transforma ese aumento de inversiones en España para el consumidor final. ¿Significa eso que ahora Endesa va a garantizar servicios ininterrumpidos de electricidad? ¿Mejorará el servicio de atención a cliente? ¿Aumentará las inversiones en Comunidades y Sociedad? ¿Habrá un programa de educación y becas para fomentar el talento del país que es la energía del futuro? ¿Eso garantiza un suministro sin cortes siempre? 

El principal reto de una marca, es aterrizar lo que dice, y hacer lo que propone, de forma que llegue a sus audiencias y puedan valorarlo.

Porque si no, nos encontramos con propuestas vacías. Sobretodo si tienes te expones a los escenarios modernos en los que todo se comparte, como por ejemplo que Endesa, la marca que apuesta por un país, España, pertenece al Grupo Enel, grupo Italiano que controla el 93% de la compañía eléctrica, de hecho, grupo que pertenece al ejecutivo del gobierno Italiano.

O por ejemplo, que Endesa ha pedido al ministerio de industria autorización para cerrar dos centrales en España (Huelva y Barcelona), lo que pone en la calle a más de 100 operarios. Imaginamos las razones de rentabilidad, etc, etc, pero es díficil hacer llegar el mensaje ‘Creemos en la energía de un país’ con estas acciones.

Reacciones que podemos encontrar hoy en cualquier red social que se hace eco de lo que la Marca dice y lo contrasta con lo que la marca hace.

Es muy peligroso entrar en terrenos tan emocionales que conllevan el cumplimiento de una promesa que rebasa la propia actividad natural de una marca.

Hoy no se te juzga sólo por lo que haces, sino por lo que no haces. Y eso, marcas y personas, exige ser consecuente hasta en la letra pequeña.

En fin, nosotros creemos en las marcas.


Pensamos en el mañana, en lo que haremos el fin de semana, en cómo ascender en el trabajo, en cómo mejorar aquello en lo que fallo, en cómo acercarte a la persona que te gusta, en cómo serían las vacaciones soñadas, en cómo imaginamos una vida mejor. Nos pasamos la vida, pensando en el Cómo. Nos pasamos la vida planificando el Qué.

‘Me encantan que los planes salgan bien’ (John Hannibal Smith). Quien no recuerda la famosa frase de uno de los coroneles más famosos de la televisión.

Si hay algo difícil, no es que un plan salga bien, sino la planificación del plan. Parece algo obvio y absurdo pero como siempre, el sentido común impera en lo que hacemos.

Imaginar dónde queremos llegar, no nos hace llegar allí. Pero pensar en el camino que tenemos que recorrer, nos acerca.

En la vida nos ponemos metas, retos, ilusiones y sueños, y solemos conseguir aquellos en los que nos paramos seriamente a pensar cómo abordarlos. En aquellos en los que nos tomamos la molestia en Planificar.

Esto es aplicable a todos los aspectos de la vida y todas las disciplinas profesionales, incluida el branding.

Si seguís Branzai habitualmente, sabréis que en la Creación y Gestión de Marcas, pararse a pensar, planificar, no es que sea necesario, es que es imprescindible.

Somos muy conscientes que todos los buenos branders, son capaces de planificar el arranque de la creación de una marca, en establecer un modelo, un camino que seguir sobre el que trabajar de forma ordenada para encontrar la solución correcta.

Pero de lo que no estamos tan seguros es de la planificación que debemos llevar a cabo después de ese proceso. Ya tengo mi marca, ¿Y ahora qué?

El qué, es pensar en la puesta en escena de tu marca. Acabas de construirla, redefinirla o reorientarla, y ha llegado el momento de soltarla a la piscina a que intente competir.

¿Somos conscientes de lo que implica esto? ¿Sabemos qué aspectos de nuestra marca son los que queremos potenciar en un primer término? ¿Tenemos definida una estrategia de construcción?

Una marca bien construida, pero mal lanzada, es como un avión sin alas, no tardará en caer. Y para ello es fundamental que planifiquemos esa parte.

Una marca, cuando sale al mercado tiene un claro objetivo, construir un significado poderoso que cree valor y preferencia en sus audiencias, impactando positivamente en su negocio. Esto implica ser capaces de transmitir una idea clara y relevante para quienes nos van a escuchar.

Y es aquí cuando llegan las dudas. Nuestra marca está construida por un conjunto de elementos visuales, verbales y actitudinales que nos van a ayudar a dar forma a nuestra propuesta de valor. Tendremos partes racionales, y partes emocionales, partes didácticas, y partes inspiradoras.

¿Qué debo utilizar primero? ¿Salgo de forma racional para que la gente sepa quién soy o qué hago? ¿O salgo de forma emocional para conectar en otro nivel con mis audiencias? ¿Utilizo desde el minuto uno toda mi paleta cromática? ¿O me interesa potenciar un color principal durante un tiempo? ¿Usamos nuestro gesto característico en todo lo que hagamos? ¿O lo contenemos para no quemarlo en los 3 primeros meses?

Si pensáis bien, el lanzamiento de una marca está lleno de dudas y preguntas que deberías resolver antes de lanzaros al vacío y quemar de antemano algunas de las bazas que tendréis para construir.

Lo ideal es pensar acerca de:

Objetivos del lanzamiento
Determinar qué idea y significado queremos que quede muy claro sobre nuestra cuando nuestras audiencias nos vean ahí fuera. No podemos hablar de todo, y hay que escoger el mensaje adecuado.

Hero Elements
Qué partes de nuestra identidad visual, verbal y actitudinal refuerzan en mayor medida ese mensaje, idea o significado. ¿Es la tipografía? ¿Las ilustraciones? ¿El estilo fotográfico? ¿El símbolo?. Establecer para la fase de lanzamiento aquellos elementos que nos pueden ayudar a construir reconocimiento y valor.

Mensajes Clave
Cómo queremos que nos perciban al salir, más allá de cómo evolucionemos con el tiempo y nuestra identidad verbal completa. ¿Nos interesa estresar un tipo de mensaje y tono para facilitar la construcción de ese aspecto?. Es decir, decidir qué mensajes y tono vamos a utilizar de forma sistemática en el lanzamiento, nos ayudará a controlar la dispersión y a mejorar el foco.

Puntos de Contacto
Tener un mapa de nuestros puntos de contacto y qué elementos de los decididos, anteriormente, van a activarse en ellos, nos ayudará a no improvisar y evaluar si nuestro lanzamiento de marca está compensado. Si entre todos los puntos de contacto conforman la propuesta de valor, personalidad y significado deseado.

Duración
En base a la inversión que hagamos en el lanzamiento y el plan de comunicación que hayamos diseñado con las agencias correspondientes, podremos obtener qué duración debe tener este plan. Durante cuánto tiempo tenemos que utilizar estos elementos y cuando podemos empezar a utilizar otros, pasando a otra fase de construcción de marca.

Al final, el plan de lanzamiento de marca tanto interno, como externo, es la oportunidad de establecer cómo queremos ser ahí fuera y cómo vamos a abordarlo en el tiempo.

Un plan no garantiza un éxito, pero desde luego nos evita un problema.

En fin, piensa y acertarás.



Un vaquero cabalga sobre su caballo blanco con pose despreocupada y desafiante mientras vigila a lo lejos a su ganado. Una brizna de paja en la boca que mueve de lado a lado con aire desafiante.

Imaginaros que este vaquero, fuera una marca. ¿Sabéis ya de quien hablamos?

Imaginaos el mismo paisaje sin el vaquero. Insustancial, genérico, pierde todo el significado, se acaba la historia, muere una imagen. Quizás estamos viviendo la muerte del vaquero, y todavía no lo sabemos.

Hablamos de Marlboro, una de las marcas más emblemáticas de nuestro imaginario, fumemos o no fumemos, que junto con sus compañeros de viaje Lucky, Winston y compañía se enfrentan a uno de los peores finales para una marca. El destierro.

Como todos sabemos el tabaquismo es uno de los males endémicos de nuestra sociedad moderna, un veneno lento que mata o destruye poco a poco nuestro organismo. Un producto nocivo, tóxico y letal cuando prende. Porque en realidad, como bien dicen algunos, el tabaco sólo mata si lo enciendes. En sí, la hoja de tabaco es inofensiva para tu salud.

Bueno, un agujero de cientos de miles de millones de euros y dólares para el planeta en atención sanitaria y tratamientos enfocados a solucionar los problemas que genera una industria de miles de miles de millones de euros y dólares en todo el planeta.

El eterno pez que se muerde la cola.

Unas marcas que se han visto diezmadas por las prohibiciones internacionales y locales en cuanto a comunicación, publicidad o promoción, más allá de sus puntos de venta. De hecho en la legislación española, ni siquiera se permite el uso de símbolos, colores o iconos reconocibles a una marca de tabaco.

Sumemos a eso la obligación de introducir mensajes de advertencia, fotos desagradables y disuasorias y la prohibición de fumar en determinados espacios.

Sumemos a eso la nueva normativa en pruebas en Australia que quiere trasladarse a Europa a cerca de prohibir cualquier uso de Marca, signo distintivo, colores, olores, sabores o diseños en las cajetillas de tabaco. Es decir tabaco con sin marca.

¿Qué sentido tiene permitir que se venda un producto en el que las marcas no pueden aportar nada? ¿Qué sentido tiene hacer morir a la mitad de las marcas del mercado? ¿Por qué no prohibirlo de facto directamente? ¿Por qué tanta retórica? Es obvio, es una fuente de ingresos sustancial para los países.

Una decisión que ha generado un intenso debate sobre el derecho de un gobierno para vulnerar la propiedad intelectual de una marca.

¿Puede un gobierno obligar a una marca a dejar de ser marca? ¿Tiene entonces sentido seguir existiendo en un mercado de libre comercio? ¿Es posible la competencia con estas condiciones más allá del precio?

Lo que está por ver, es si esta medida, como contemplan las cortes australianas puede extenderse sobre otras categorías o sectores estratégicos para un país. Como la alimentación básica, o las bebidas espirituosas, o aquellas que afecten a temas de salud pública y bienestar.

Una nueva, y quizás, última guerra abierta de un vaquero que no tiene más opción que rendirse y deponer las armas. Veremos si las marcas pueden ser marcas sin el uso de las mismas.

En fin, hipocresía.




Huawei, la compañía de tecnología móvil China que ha plantado cara a Apple y Samsung en medio mundo, acaba de sorprendernos con un nuevo lanzamiento.

Nuevo para nosotros, los europeos, ya que aterriza en nuestro mercado la nueva marca de Huawei para Europa. Una nueva marca que pretende dar un giro a la aproximación tradicional de marcas móviles en nuestro mercado.

Hasta hoy las marcas que nos ofrecen una alternativa móvil como Apple, Samsung, HTC, la difunta Nokia, etc… nos ofrecen propuestas de valor suficientemente amplias para conectar con una gran mayoría. De hecho casi no podemos apreciar diferencias entre lo que nos proponen los tres grandes, porque se quedan en una simple Propuesta de Valor.

Honor, es la nueva opción de Huawei que aterriza con una clara intención, romper con lo establecido. 

Será la primera marca de la categoría que en lugar de una Propuesta de Valor tradicional llegue con una Propuesta Actitudinal, una marca de nueva generación. De esas que no te dicen lo que puedes obtener, sino que te ofrecen un marco por el que vivir.

Honor #For the Brave, es como se presenta la nueva marca en el viejo continente. Una propuesta actitudinal que indica un nuevo camino en la guerra de los smartphones. Una nueva marca que  deja muy claro a quién quiere dentro de su marca y qué tipo de audiencias busca.

Más allá del producto, de la tecnología, nos habla de la actitud, de una creencia, de una apuesta por vivir la vida de una forma.

En este video nos muestra como alguien renuncia a su puesto de trabajo para seguir persiguiendo su sueño, una carta a su director por una pasión. Un momento de valentía (Brave) por lo que a él realmente le importa. Bravo! (VER VIDEO)  

Bajo el paraguas 'Brave Souls' podemos encontrar 5 historias reales de gente valiente que supo perseguir su sueño renunciando a otras cosas, con valentía. (http://hihonor.com/world)

¿Se acabó el café para todos? ¿Se acabó el ser nada para nadie?

Veremos si este nuevo movimiento que irrumpe con un gran producto y una propuesta diferencial, hace moverse al resto de actores de la categoría y empiezan a definirse un poco más sobre lo qué son y lo que nos aportan.



Honor llegará como marca independiente y sin endoso de Huawei en Europa, mientras en otros países es una submarca de gama que ya va por la versión 6.

Nos gusta mucho este nuevo reto que plantea el gigante chino en la categoría, veremos si alguien recoge el testigo y empieza a definirse mejor.

Eso sí. La elección del nombre ‘Honor’ lo dejamos para otro día.

En fin, no se puede tener todo.


La bombilla, el coche, el avión, la electricidad alterna, el móvil, facebook. Nuestra vida es como la conocemos gracias a personas que creyeron que el presente podía cambiarse, que podían imaginar un futuro diferente.

Es quizás una de las cosas más difíciles para la mente humana, el pensar en algo que todavía no existe. Ya que sólo estamos programados para imaginar la suma de nuestro conocimiento.

Una Tablet, no es más que un ordenador (Existe) en formato libro (existe). Un móvil no era más que un teléfono (existe) con la capacidad de ir sin cables. Un reloj inteligente es un móvil (existe) en formato reloj (existe).. y así hasta el infinito.

Con cada nueva asociación y creación, nuestra mente va aumentando las posibilidades y las combinaciones posibles.

Estas mentes prodigiosas, capaces de reinventar lo que ya conocen, son mentes que han redefinido nuestro mundo. Y eso ha inspirado en los últimos años, un movimiento transversal llamado Hackatón.

Hackatón es una palabra que proviene de su prima hermana ‘Hacking’, la capacidad de retar algo hasta transformarlo. 

Hoy las marcas están constantemente trabajando para retar sus categorías, para transformar las necesidades de sus consumidores, para cambiar los canales con los que conectan y para redefinir la forma en la que inciden en nuestras vidas.

Estos nuevos escenarios hacen que el branding actual necesite redefinirse para ayudar a las marcas a construirse de la forma adecuada para sus nuevos retos.

Si hay algo que vemos a diario desde consultoría de marca, es la necesidad de ayudar a las marcas de forma diferente, de cambiar lo que antes funcionaba por lo que realmente necesitan.

Algunos de los cambios que están dando lugar al Branding de Hoy son:

1# Del Posicionamiento a la Posición
El posicionamiento tradicional de una compañía ha quedado obsoleto. Ya no basta con definir qué hacemos en un mercado, sino qué significamos en él. Qué aportamos, qué defendemos, qué significamos.  (Más info: Aquí)

2# De los Valores a las Actitudes
No necesitamos definirnos con adjetivos estáticos que no acaban de matizar nuestras creencias, las marcas hoy necesitan definir las actitudes con las que se enfrentan al mundo, para conectar mejor con sus audiencias, internas o externas. Ser ‘innovadores’ no nos define tanto como ‘Comprometidos con el mañana’. (Más info: Aquí)

3# De la Personalidad a los Comportamientos
Hasta hoy se creía que debíamos articular la personalidad de una marca de forma inmutable en todos los puntos de contacto, pero al igual que las personas una marca necesita modularse para ser relevante en cada uno de ellos. Nosotros tenemos una personalidad única, pero nos comportamos de forma diferente en el trabajo o en una fiesta, con tu jefe o con tus amigos. La capacidad de definir una personalidad y articular el comportamiento correcto para cada punto de contacto, hoy es vital. (Más info: Aquí)

4# De la Consistencia a la Relevancia
Hemos construido marcas de forma consistente, creyendo que la homogeneidad nos ayuda a crear una identidad única y un significado consistente. Y es cierto. Pero, la multicanalidad, y la necesidad de conectar con nuestras audiencias hace que debamos pensar en cómo podemos ser relevantes en todo lo que hacemos, bajo una misma dirección, pero que rompa con la monotonía y consistencia clásica.

5# De la Aspiracionalidad a la Inspiracionalidad
Las marcas han ido construyendo propuestas de valor aspiracionales, marcando el camino a sus audiencias. Pero hoy, lo que queremos es que las marcas nos den las herramientas para llegar donde nosotros queramos llegar.  (Más info: Aquí)

6# De la Propuesta de Valor al Significado
La promesa de marca está definida para aportar un valor único a nuestras audiencias, pero hoy necesitamos que ese valor construya un significado propio que incluir en nuestras vidas y seguir como referencia en lo que hacemos. (Más info: Aquí)

7# Del Target al Perfil Actitudinal
Para conectar con nuestras audiencias ya no necesitamos centrarnos en datos sociodemográficos, sino que debemos apuntar a las motivaciones y actitudes que viven en ellos. Hoy nuestros padres pueden ser tan digitales como los niños de 16. (Más info: Aquí)

8# De la Identidad Visual a los Sistemas
Utilizamos diferentes elementos para dotar de personalidad e identidad a nuestra marca, pero integrarlos bajo un sistema reconocible incluso cuando la marca no esté presente es parte de las necesidades más imperiosas de las marcas actuales, que deben optimizar cada inversión realizada.

9# De los Manuales de Marca a los de Experiencia
Entender la marca hoy como la suma de todo lo que proyecta y significa para nosotros en cada punto de contacto, es entender que no sólo necesitamos manuales clásicos de marca, sino nuevas herramientas que nos ayuden a entender cómo debemos comportarnos en cada momento, qué decir, qué utilizar y qué hacer, para crear las experiencias de marca adecuadas.

10# De Hablar a la Comunidad a Ser de la Comunidad
Construir marcas preparados para ser socialmente activas, es vital. Hasta hoy las marcas intentaban conectar con sus comunidades, cuando en realidad las marcas deben formar parte de sus comunidades. Es la única forma de ser uno más, de estar a la altura de tus audiencias. (Más info: Aquí)

11# De lo Estático a lo Dinámico
Cada año que pasa se reduce el tiempo que una marca puede permanecer inmutable en su mercado. Ya es historia los periodos de 20, 10 o 5 años sin cambiar nada de lo que eres, dices o haces. Eso afecta directamente a la identidad y sus sistemas visuales. Crear marcas preparadas para evolucionar, mutar, cambiar y adaptarse es de gran ayuda.

Estos quizás son los puntos más importantes que nos encontramos en nuestro día a día con el trabajo de grandes marcas internacionales y pequeñas marcas que quieren ser grandes mañana.

Como todo en esta vida, debe evolucionar y adaptarse a su entorno, y el branding no podía dejar de ser menos.

En fin, seguimos aprendiendo.


Vivimos en un mundo hiperconectado, en el que las fronteras casi han desaparecido y en el que todos aprendemos de todos, en el que el movimiento de unos inspira a otros y en el que somos el reflejo de una globalidad.

Un mundo más accesible, y sin embargo cada vez más lejos. Más lejos porque nos damos cuenta de las diferencias que existen entre nuestras culturas, entre lo diferentes que son nuestros  valores, actos y creencias. Un mundo más accesible, que nos ha proporcionado una nueva forma de ver las cosas.

Países que son el reflejo de los  valores de una sociedad. Marcas que son el espejo de los valores de un país. Y qué envidia ver eso.

Estos días saltaba la noticia sobre la crisis que ha sufrido el gigante japonés Honda, con el fallo en las bobinas de arranque de algunos de sus últimos modelos, que les ha obligado a llamar a revisión a más de 400.000 clientes.

Bueno, hasta aquí, normal. Lo hemos visto en Ford, en GM, en Renault, muchas otras marcas con anterioridad han tenido que reaccionar ante un fallo de fabricación que han acabado subsanando de una manera u otra.

Pero lo interesante de este caso, es que Honda, la marca japonesa ha tomado una medida excepcional. Una medida que pone en evidencia el valor de una sociedad, de una cultura y de un país, que es capaz de vivirse en una de sus marcas.

El Presidente de Honda, Fumihiko Ike y su Consejero Delegado Takanobu Ito, así como varios altos cargos de la compañía han entonado el ‘mea culpa’ y después de las pertinentes disculpas a los afectados, personales, han decidido bajarse el sueldo un 20% durante un semestre para mostrar su vergüenza ante lo sucedido.

Honorabilidad, sentido de la responsabilidad, orgullo, valor y humildad. Algo que podríamos asignar a la historia japonesa, a la historia de un país, y que se respira en una de sus marcas más emblemáticas.

Algunos dirán que un 20% es simbólico en esas alturas, pero desde aquí no conocemos a un solo directivo de una marca española que por una mala gestión, o mala atención de su compañía a sus clientes, se quite un céntimo, o salga a pedir disculpas.

Y desde aquí nos preguntamos. Si un país puede transmitir sus valores a las marcas que lo representan en el mundo por convicción, ¿Pueden las marcas de un país trabajar para transmitir unos valores a la sociedad que representan?

Sería maravilloso que las empresas del IBEX35, y aquellas que son más internacionales de nuestro territorio, pudieran poner en común una serie de buenas prácticas y valores en las que vernos reflejados. Ya que desde el país no podemos transmitir gran cosa, hoy, igual es el momento de cambiar de referencia.

Las Marcas son capaces de cambiar el mundo, por qué no utilizarlas para cambiar nuestra sociedad.

Un aplauso a los señores de Honda Motors. Y una lección a estas marcas españolas que hoy todavía no nos dieron las gracias por rescatarlas.

En fin, oriente está lejos, pero podemos acercarlo.


El pasado conforma nuestro presente y condiciona nuestro futuro. Moldea nuestro carácter y templa nuestras expectativas. Infiere en lo que somos y determina lo que haremos.

El pasado es lo que nos ha traído hasta aquí. No podemos cambiarlo, pero sí aprender de él. No podemos obviarlo, pero sí apartarlo.

Somos lo que somos por lo que fuimos ayer y eso algo de lo que no escapa nadie. Ya sea para bien, aprendiendo de lo que hicimos mal y siendo mejores, o ya sea para mal, por la incapacidad de escapar de aquello.

El pasado nos condiciona tanto a las personas, como a las Marcas. Toda Marca existente tiene un pasado y una historia que contar, una experiencia que nos hizo vivir, un significado construido.

A veces es positivo, porque nos permite construir un futuro con contenido, y a veces tan negativo que las marcas necesitan un rebranding.

Recordemos el caso Andersen Consulting, la hoy Accenture, o Marsans, la hoy Nautalia Viajes, por ejemplo. Una escapada hacia delante para dejar atrás un pasado que no nos beneficia.

Por eso, las marcas que nacen de cero, tienen la desventaja de no contar con historia y un pasado que les otorgue credibilidad y confianza, pero también con la ventaja de no disponer de frenos y lastres que las hundan en el infinito.

Es el caso de Podemos y el resto. Pocas veces vemos nacer una Marca en un sector competitivo en el que todos los actores tienen una mala percepción, y un pasado del que no pueden escapar.

La política o la banca, estarían en estos primeros puestos de Marcas con un pasado no muy digno del que poder escapar.

Podemos, ha surgido como un movimiento social que recoge el pesar y desasosiego de muchos ciudadanos que ven como en España se cuentan las personas por ‘imputados’. Una nueva marca que nace en un contexto en el que su competencia, tiene más que esconder que mostrar, que tiene más callar que decir.

Frente a esto, una ventaja competitiva clara, muy clara. La ausencia de pasado, es la esperanza de futuro.

Podemos nace con intenciones, con más o menos sentido, pero con algo claro, ellos son los únicos que de momento no han estado formando parte de un pasado que pudre a un país.

Mucho tienen que cambiar las cosas, para que los dos grandes partidos que nos llenan de titulares puedan frenar esto. O deciden romper con su pasado más histórico y dilapidar aquellos militantes que están mínimamente anclados a él, para afrontar una regeneración de marca. O se lanzan a un rebranding con todas las consecuencias. Mantener lo bueno, y dejar lo peor atrás.

Mientras tanto, Podemos es y será la Marca política con mayor ventaja competitiva en el panorama político, y cada día más si a diario tenemos titulares como los de estos días. La corrupción no entiende de direcciones, ni colores, ni aves, ni rosas.

Y es que es muy fácil: Valores y Trabajo. Nunca competir en una categoría fue más sencillo.

En fin, un brander indignado.



Un tsunami es la culminación de la suma de un conjunto de fuerzas que son capaces de crecer en su avance, y acabar destruyendo cuanto se interponga en su camino. Una fuerza devastadora de la naturaleza.

Un fenómeno que puede iniciarse con una pequeña fluctuación en la masa terrestre que arrastra toneladas de agua, creando una onda expansiva que aumenta de velocidad y volumen en su trayectoria.

Una energía cinética que nadie puede parar. De hecho, lo máximo que podemos hacer es prever estos fenómenos y dar la alarma antes de que su fuerza llegue a causar algún desastre. Sólo podemos, con anticipación, controlar su impacto.

Algo parecido sucede cuando cualquier compañía, grande o pequeña, decide cambiar eso que parece pequeño, llamado Marca.

Un pequeño movimiento que se expande en su trayectoria y es capaz de sepultar una compañía ante la inmensidad del cambio.

De hecho, el mayor trabajo de un cambio de marca, un rebranding, sobreviene en el momento de enfrentarnos a él de forma interna. Cuando nos preguntamos qué implicaciones tiene esto para nuestra empresa y qué procesos, materiales y dinámicas tenemos que cambiar.

En estos procesos, igual que en la detección de un Tsunami, es vital ser capaces de planificar, dimensionar y gestionar el cambio antes de iniciar cualquier movimiento. Es decir, antes de pensar en emprender un proyecto de marca, será muy útil poder hacernos una idea de lo que supone eso para la compañía, si estamos preparados para abordarlo en un tiempo razonable, y si somos capaces de asignar los recursos suficientes.

Esto evitará que nos trague la ola si nos hemos aventurado a ciegas hacia el tsunami.

Los equipos gestores de marca son por definición los primeros en los que impacta esta onda expansiva, y deben ser conscientes de lo que tienen que abordar ante un proceso de este tipo. Intentar racionalizar el proceso, priorizar el cambio y planificar los pasos con el apoyo de diferentes departamentos de la compañía, es clave para el éxito del proceso.

Si no, lo que nos encontramos son marcas que entierran a sus equipos gestores en un problema de dimensiones bíblicas y acaban en marcas que no consiguen implementarse o activarse de forma correcta, convirtiendo un proceso mágico en un trauma para la compañía.

Por lo que entender que implicaciones tiene este cambio para toda la empresa y todo lo que hacemos, entender cuántas de esas cosas son vitales para ayudarnos en el cambio, cuántas de esas cosas pueden esperar y cuántas de esas cosas las podremos abordar en otro siglo, ayuda a dimensionar y asignar recursos al cambio.

Ver la ola, no siempre te permite huir de ella, pero como mínimo sabrás dónde debes agarrarte.

En fin, planifica y vencerás.


La Capilla Sixtina, un amanecer, un beso, el mar, Keops, el Gran Cañón, Hamlet, la luna, un jaguard, una flor, las estrellas, la joven de la perla, el Parthenon. Todos diferentes, todos iguales.

Si hay algo que ha acompañado al ser humano desde su nacimiento, es la búsqueda de la belleza en lo que le rodea. La armonía, el sentido, la simetría, la gracia, lo bello.

Es algo que no podemos explicar, pero que está ahí, que forma parte de nuestro mundo y nuestra historia y que condiciona lo que hacemos y lo que pensamos. Belleza que declaró guerras, conquistó corazones, enmudeció al mundo o lo llenó de ternura. Belleza que enamoró lecturas, desveló secretos y nos hizo mirar al cielo. Algo que está por encima de nuestra razón pero que sabemos identificarla en cuanto la vemos. 

La belleza, es un factor transversal en nuestro mundo, que no entiende de sexo, ni religiones, de edades o posición. Algo que todos somos capaces de reconocer, admirar y valorar.

No todo ser humano es capaz de entender algo complejo, pero todo ser humano es capaz de valorar algo bello.

Y este es uno de los factores que puede ser determinante a la hora de construir una marca. Hemos hablado en Branzai de la importancia del Diseño en los procesos de Creación de Marcas, pero hoy queremos centrarnos en el valor más puro del mismo.

En los procesos de construcción de marcas, intentamos por todos los medios, dotar a las marcas de un contenido estratégico que nos ayude a proyectar un significado capaz de generar valor y preferencia en nuestras audiencias. Un significado capaz de vivirse en todos los puntos de contacto para construir la marca adecuada. Una serie de percepciones que intentamos transmitir a través de lo que vemos, decimos y hacemos. Una serie de contenidos que el diseño ayuda a expresar.

Esta función del diseño en branding, es vital para la correcta construcción de una Marca. Ayudar a expresar a través de formas, colores, tipografías, símbolos, sistemas, estilos fotográficos, ilustrativos, pictográficos e iconos, nuestra propuesta de valor y personalidad.

Pero, a veces en este proceso tan delicado y tan racional, se pierde la perspectiva de lo que necesitamos. Nos quedamos en el plano del Funciona/No Funciona, y nos solemos olvidar del Me Gusta/No me gusta.

Es cierto que desde Branzai apostamos por dejar el Me Gusta/NO me gusta, en un segundo plano, siempre. Ya que el branding consiste en hacer cosas que funcionen e impacten positivamente en el negocio de una compañía.

PERO, pero, es cierto que si en ese proceso, somos capaces de buscar la Belleza de lo que hacemos, será infinitamente más sencillo conectar con nuestras audiencias y clientes. No todos sabrían decirnos qué transmite la identidad visual de una marca, pero si decirnos si les parece bella o no.

El ser humano está programado para valorar la belleza, por lo que aquellas identidades y marcas que hayan sabido incorporar este factor en su interior, son marcas más preparadas a ser descubiertas por sus audiencias.

La belleza de una marca, facilita la toma de contacto con quien la rodea. Más allá de lo que signifique la marca, más allá de lo que nos proponga y de su posterior capacidad de respuesta.

Toda marca, necesita la oportunidad de expresarse e interactuar, reducir la barrera de entrada para el primer contacto es una gran ayuda.

Es cierto que lo bello, no es siempre lo que mejor funciona, pero desde luego lo que mejor funciona si es bello, funciona mejor.

Quien crea que el diseño, es una mera herramienta para transformar la marca y su significado en luces y colores, es aquel que no entiende la importancia de esta disciplina para conectar con quien les rodea y para construir ventajas competitivas.

En fin, la belleza puede estar en el interior, pero tiene que poder verse.


El grupo Ditrendia a través de su plataforma Tatum y su iniciativa Blogosfera Marketing, con el apoyo de la Asociación Española de Marketing y Marketing+Ventas de Wolters Kluwer, han escogido los 3 mejores blogs de Marketing en España en 2014.

Un premio que tiene como base el ranking mensual de los mejores blogs de este país en contenido, calidad, vitalidad y comunidad.

Branzai, es el primer blog de Branding premiado en esta edición, otorgando la PLATA para el 2014, por detrás de Territorio Creativo, especialistas en Social Media.

Por lo que Branzai ocupa el primer puesto de aquellos medios dedicados al branding puro. Todo un orgullo y sorpresa para nosotros. (Ranking)

Desde aquí agradecer a todos aquellos que nos leéis a diario y nos apoyáis en lo que hacemos. Casi 3 años intentando compartir lo poco que sabemos, que han dado lugar a más de 900 artículos, 50 cursos y talleres y varios ebooks gratuitos pensados para que el branding mañana, sea más grande.

Casi 3 años escribiendo a diario, encontrando huecos entre horas y largas noches, para que junto contigo, podamos compartir lo que más nos apasiona. Una disciplina, una profesión, una forma de ver la vida.

Una plata para nosotros, un Oro para todos vosotros.

Gracias Branders.
Iván Díaz – Fundador de Branzai.com